Conozca el clima
Lo primero que hay que conocer es el clima de
la región donde está o va a estar ubicada la vivienda. En una
primera aproximación, para tomar un conjunto de decisiones básicas,
bastará con una idea aproximada, que se puede tener
perfectamente al haber vivido en esa zona durante un tiempo.
Para decisiones más comprometidas, habrá que conocer datos
cuantitativos, que son proporcionados por el Instituto Nacional
de Meteorología, para cada provincia de España y para cada mes
del año.
Conviene hacerse las siguientes preguntas:
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Temperatura
. ¿Cuánto frío hace en
invierno?, ¿hiela a menudo por la noche?, ¿cuánto calor
hace en verano?. Le ayudará a decidir si es un clima donde
el principal problema sea la calefacción o la refrigeración,
y cuánto necesitará preocuparse de cada una de ellas. Si
el problema es el frío, por ejemplo, tendrá que dar más
importancia a las técnicas de climatización para invierno.
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Humedad
. ¿Llueve mucho?. Los climas
húmedos necesitarán más ventilación y una casa mejor
preparada para evitar las humedades.
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Insolación
. ¿Suele estar nublado o
despejado? (hágase esta pregunta para cada uno de los
meses). En climas menos soleados, la posibilidad de utilizar
el sol para climatizar en invierno será menor, por lo que
los sistemas tendrán que ser mejores.
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Viento
. ¿Cuál es el viento
predominante en invierno?, ¿y en verano?. Esto le ayudará
a decidir que fachada es la más vulnerable a las
infiltraciones en invierno, y cuál es la mejor orientación
para aprovechar las brisas de verano.
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Condiciones microclimáticas
. ¿Hay
montañas en los alrededores?, ¿con qué orientación?, ¿hay
agua cerca (mar, embalse, etc.)?, ¿hay bosques cercanos?
Las montañas actúan como barreras del viento y pueden
obstaculizar también al sol, especialmente en los
amaneceres y atardeceres. El agua influye en la humedad y en
que se alcanzan temperaturas menos extremas.